BRUMA. (63)
La bruma lo corrompe todo
mis creencias,
los buenos sentimientos que ya no volverán,
se han consumido en esa ceguera,
y ya no hay marcha atrás.
Tengo que ir siempre hacia adelante,
día a día,
para dejar atrás esta oscura sombra,
que trata de engullirme.
Pero por mis noches
siempre me alcanza,
parece que conoce bien mis pasos.
Sólo me queda levantar los ojos
al cielo y rezar para ver la luz,
pero de nada servirán esas plegarias
porque ella esta aquí por mi,
es gran parte de mi ser,
y yo soy una pequeña parte de ella,
que siempre a tratado de escapar
como muchos otros
que han fallado.
Me seguirá
hasta qué no pueda más
hasta romper mi voluntad.
Mi cordura ya se ha difuminado
ahora la bruma me ha cegado,
como una cortina de terciopelo gris.
La ceguera me ha invadido
en vano intento ver,
lo que trata de ocultarse
en sus oscuras mareas.
Ahora camino sin rumbo
a ciegas sobre un vacío espiritual,
mis valores se han condensado,
sólo soy un despojo sin memoria.
Mis ojos se quedan inmóviles
en el espejo carcomido de la luna,
tratando de recordar lo perdido,
pero sólo veo mi rostro cadavérico,
reflejado sobre cristales negros.

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