CREENCIAS PERDIDAS (79)


Para entender la tormenta en mi 
cabeza
hace tiempo olvide esas malditas creencias,
los rezos se acallaron hace mucho
entre mis paredes enmohecidas y viejas,
apagué la llama de la cruz 
sobre un lecho de culebras

Y yo siento un hueco en mi alma

En un templo de hipocresía y tristezas,
en sus muros un crucifijo contempla,
un reino de soberbia,
y observo la cara de el Cristo, 
pero su rostro parece reflejar
sólo indiferencia,
mientras oscuros hombres dibujan,
espejismos en el vacío con sus lenguas,
recolectan ovejas con el fuego
de sus alabanzas,
esas ratas roen ávidas sus manos flageladas,
ratas ansiosas por el oro de ese manso rebaño, 
 se encuentran cegadas por la angustia,
de un mundo destinado a la miseria,

Y yo siento un hueco en mi alma.


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