(135)

entiérrame aquí
en este jardín de tumbas
en la monstruosidad de la
desmemoria,

mi alma se marchita
en un ataúd forrado
por un velo de dolor 
y mi sufrimiento
perpetuado
en frígido mármol lapidario,

llora amor
en este huerto de cadaveres,
tal vez tus lágrimas
deslaven mi calvario.

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