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silencioso y anhelante
perfume del diablo,
que amarga mi corazón,
dulce y armonioso sufrimiento,
bailamos los dos,
tan exquisita soberbia
de mi dolor,
debajo de mi hipócrita alegría lloro,
en mis ojos,
en mis unicos sueños lúcidos,
desgraciadamente
me veo completamente solo.

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