(136)

silencioso y anhelante 
perfume del diablo,
que amarga mi corazón,
dulce y armonioso sufrimiento,
bailamos los dos, 
tan exquisita soberbia 
de mi dolor, 
debajo de mi hipócrita alegría lloro,
en mis ojos,
en mis unicos sueños lúcidos, 
desgraciadamente
me veo completamente solo.

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