(148)


Prefiero vivir ese mundo prohibido
adentro de mi cabeza 
de pensamientos turbios 
que libera mi conciencia 

entre las horas dolorosas y amargas 
donde el miedo me muerde 
como una serpiente primigenia 

 la melancolía es mi confidente 
alimentando a mi propio buitre 
el caos, el eco de mi muerte 

como es que la vida 
puede ser esperanza 
si como un sepulcro profanado
esta tan corrompida 



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