"¡Ah, sii, maledetto, sospetto fatal, opera d'un demon, d'un demon infernale!" ... parecía que todo estaba nublado por una capa mortuoria, las lápidas, carcomidas por el paso de los siglos, se perdían entre la niebla, que alcanzaba a colarse en mis débiles latidos. Caminé por viejas tumbas, sin adornos, deprimentes, en la bruma fue formándose una pálida mirada, lo que vi me erizó, y mi alma colapsó entre más y más miraba. Esos ojos no eran ojos, sino fauces demacradas que babeaban con horror, líquido ambarino, cuando quise reaccionar, no hice nada: ¡me encontraba es su dominio! Y el dolor volvió, y con éste, volvió también algo extraño, ominoso y confortante, mientras "eso" desaparecía, fue entonces que sentí... ¡su asquerosamente blanda piel entumecida. Escrito por: AMFORTAS WAGNER AMFORTAS WAGNER